¿Malaria en El Salvador? Lo que debe saber

Este artículo ofrece una guía esencial y fácil de entender sobre el reciente aumento de sospechas de malaria en El Salvador. Explica qué es la malaria, cómo se transmite, por qué puede confundirse con otras enfermedades comunes y cuáles son los síntomas clave que deben alertar a la población, especialmente la fiebre intermitente. Además, destaca la importancia de seguir únicamente la información oficial del Gobierno y el MINSAL, evitar saturar los centros de salud sin necesidad y acudir a evaluación médica cuando haya signos de alarma. El objetivo es ayudar a cada salvadoreño a reconocer los riesgos, actuar a tiempo y proteger a su comunidad.

Dr. Miguel Mendez

11/26/20253 min leer

¿Aumento de casos de malaria en El Salvador? Información clara para protegerse

Ante los reportes recientes sobre un posible incremento de casos de malaria en zonas del occidente del país, es importante que la población salvadoreña conozca información confiable, sencilla y verificada. La malaria es una enfermedad seria, pero completamente tratable si se detecta a tiempo. Por eso, necesitamos comprender qué es, cómo se transmite y cuáles son los síntomas de alerta.

La malaria no es un virus: es una enfermedad causada por un parásito del género Plasmodium. Este parásito llega al cuerpo a través de la picadura de un mosquito infectado del género Anopheles, especialmente Anopheles albimanus, presente en nuestra región. Primero se multiplica en el hígado y luego pasa a la sangre, donde aparecen los síntomas.

En El Salvador, diferentes medios nacionales y organizaciones médicas han informado sobre atenciones por sospecha de malaria en departamentos como Santa Ana, Ahuachapán y Sonsonate. Aunque el país había sido certificado como libre de malaria autóctona, estos reportes muestran que debemos mantenernos informados y atentos.

La malaria puede confundirse con dengue, chikungunya, zika o infecciones virales comunes, ya que comparte síntomas como fiebre, dolor de cabeza, debilidad, dolores musculares y náuseas. Sin embargo, existe un signo muy característico que puede ayudar a diferenciarla: LA FIEBRE VA Y VIENE Y NO MEJORA CON MEDICAMENTOS PARA LA BAJAR LA FIERBRE COMO ACENAMINOFEN.

La fiebre intermitente:
La persona presenta episodios de fiebre alta acompañada de escalofríos, seguida de sudoración abundante. Estos episodios pueden repetirse cada 24 a 72 horas, creando un patrón “en oleadas”. Además, la fiebre suele no mejorar con acetaminofén o paracetamol y puede volver varias veces durante el día o al día siguiente.

Otros síntomas que deben llamar la atención son: dolor de cabeza persistente, vómitos, cansancio extremo y palidez, escalofrios Y los signos de alarma que requieren atención urgente incluyen desorientación, color amarillento en la piel u ojos, sangrado inusual o fiebre muy persistente. y en casos muy severos hipoglicemia

Para confirmar la enfermedad, el examen utilizado es la gota gruesa, una prueba de sangre que detecta directamente el parásito. Luego se realiza una prueba adicional para determinar el tipo de Plasmodium. Estas pruebas están disponibles en el sistema público y permiten iniciar tratamiento rápidamente.

Es importante recalcar que la población debe evitar confiar en rumores o información no verificada. En momentos como este, la guía más segura proviene de las autoridades oficiales, como el Ministerio de Salud (MINSAL) y las instituciones del Gobierno encargadas del control epidemiológico. Son ellos quienes manejan esta situación de forma técnica y profesional, y quienes informarán cualquier actualización oficial sobre el riesgo, zonas afectadas y acciones de prevención.

Ante cualquier duda o síntoma sospechoso, se recomienda contactar a las autoridades de salud o acudir a un centro médico, especialmente si existen signos de alarma. Sin embargo, también es importante evitar saturar los centros de salud si no es necesario, permitiendo que las personas con mayor riesgo o síntomas más fuertes puedan ser atendidas correctamente. Reconocer los síntomas de alerta ayuda a proteger no solo a cada individuo, sino también a la comunidad entera.

La malaria es prevenible y tratable, pero la clave es actuar a tiempo, mantenerse informado y seguir únicamente los canales oficiales del Gobierno y el MINSAL. Mantenerse alerta, protegerse de las picaduras de mosquitos y buscar orientación médica adecuada puede hacer una gran diferencia.

OMS zonas endemicas recomendaciones: Casi la mitad de la población mundial corre el riesgo de contraer el paludismo. En aquellas zonas donde la tasa de transmisión del paludismo es elevada, los niños pequeños y las mujeres embarazadas son particularmente vulnerables a la infección y a la muerte por esta enfermedad. Desde 2000, el mayor acceso a las herramientas y estrategias de prevención del paludismo recomendadas por la OMS, incluido el control eficaz de los vectores y el uso de antipalúdicos profilácticos, ha tenido un impacto importante en la reducción de la carga mundial de esta enfermedad.